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Libre

domingo, 14 de diciembre de 2008

Tranquilidad

¡Si en esa última tarde pudiera
el mar mirar con tranquilidad!
como el que con alma clara espera
al final un amigo encontrar.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Todos nosotros

Se arreciman encogollados sobre ocres barras de hierro
y gritarían su desesperación al viento
si éste aún soplara entre las basuras y los excrementos.
Un cielo oscuro contra un mar negro,
la noche sin luna abre su boca lechosa
y deja caer su lengua sobre las cosas.
Desvergonzada y desdentada lame
el alquitrán y la piedra,
saliva en la chupa negra.
El mundo se rasca los piojos apelotonados en su cabeza,
como manadas de cebras
huyendo de uñas grasientas.
Crecieron, se multiplicaron y movieron,
llegaban hasta el mar y se preguntaban
¿no hay más? y allí se amontonaban.
Perdieron el recuerdo del calor de los bosques,
del sabor de la sangre fresca de las manzanas.
Olvidaron el crepúsculo en las tendidas praderas,
el aire en el rostro, el cielo sobre la cabeza.
Escaleras estrechas, letras en los ascensores.
"Sí, cabemos, nos apretamos".
Intimidad sobre el linóleo despegado;
cebolla, brillantina y heces;
ojos húmedos, furtivos, indiferentes;
cáscaras que se repelen.
Chabolas con suelo de tierra preceden a las paredes de doble papel,
las ratas quedan atrás y debajo;
resbalan en pulidas tuberías de acero
que llevan el gas a quienes viven encogollados sobre ocres barras de hierro
y mueren, sin saberlo,
cerca de las estrellas.

En días muy tristes y, por desgracia, casi indiferentes.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Aeropuerto

Se refleja el cristal en las baldosas
y se yerguen palmeras contra el cielo,
barullo de maletas sobre el suelo.
Pasa veloz el joven y sus rosas,
se cruza con mujeres aún hermosas,
serias mientras esperan a su vuelo.
Ni una oreja sin móvil ¡qué revuelo!
Llora un niño abrazado a muchas cosas,
cansado por el lento discurrir
del tiempo en el brillante marcador
que rige de la vida el devenir.
Ninguno ve la sombra sin fulgor
que contempla impertérrita el partir
de quienes aún disfrutan del calor.

Inspirado por un cuento de Mario Benedetti.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Toro

Muere el toro en la plaza
mirando al torero.
Sus miradas se cruzan
en el postrer momento.
"Entonces dime, cruel,
¿no fue por cortejarme
todo este devaneo?"
El matador escupe
saliva y sangre seca
envuelto en silencio.
De nuevo ha matado
tras haber amado
y se odia por ello.
Arrastran al toro,
ojos abiertos,
corazón frío,
muerto.

Estas palabras surgieron como comentario al poema de Lita Gómez "Lidia", que leí en su blog "Duendeadictos" de La Comunidad de El País. He intentado recuperarlo para, con el permiso de la autora, reproducirlo aquí; pero no lo he encontrado. Lástima, porque estaba muy bien.


19 de mayo de 2010
He encontrado el poema de Lita Gómez, lo recupero para la entrada

Se inundaron mi ojos tristemente
llore en compañía soledades

mi corazón se tornaba tempestades

y derrame mis ojos como fuentes

el discutir... ¡¡ya ves!!

era frecuente

no nos cambio ni besos ni señales

ni época del año ni las edades

que todo se moría fatalmente

no tuve ni respiro, ni consuelo

mi casa se tornaba ya sombría

sin luz me pareció el claro día

y por callar, ni hablaba con el cielo

me hundi en un pozo , un agujero

sin saber cual seria el desenlace

mientras tu, vida ,en la sombra paces

yo fui el toro , tu el torero

Mis bramidos , sonaban

¡¡humor fiero!!

mis heridas quemaban

¡¡la ira nace!!

tu, con tu capote me deshace

yo, fiel al poderoso ganadero

yo fiera brava , hambrienta

sin gustarme lo crudo del asunto

estando viva , me sentía difunto

y mi amor...

con tu espada ya sangrienta

se rendia a tus pies

¿y el duelo es justo?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Reflejos






Forma la lluvia efímeros espejos
en la tierra mojada del camino
que recorren los pies del peregrino.
Surgen del suelo robles, pinos, tejos;
de montañas y soles los reflejos.
"Corta nuestra existencia, triste el sino
de la vida que mata el asesino
que supera los árboles añejos.
¡Quién pudiera el crepúsculo admirar,
Ver de la noche el rosado confín!"
Comienza el sol los charcos a secar,
vence de los reflejos el motín;
vuelve el camino a frío y seco estar,
ve de su eco la montaña el fin.


(Fotografía de Juanjo Arrojo Martínez)

Inspirado por "When I Have Fears", de John Keats


viernes, 31 de octubre de 2008

Alba

Cuando a extinguirse empieza ya la noche,
cuando ya la humedad cala los huesos,
cuando el soplo del viento apaga besos
y los ojos dibujan un reproche;
te arrepientes de haber puesto este broche
a una noche de música y excesos.
Sientes la fría pena de los presos
que en su celda imaginan cada noche
una sábana blanca y una manta.
Por encima de los tejados ves
un tenue carmesí que se levanta,
que recuerda tu nombre, y donde estés
la voz oyes de nuevo que te canta
una nana sentándose a tus pies.

lunes, 13 de octubre de 2008

jueves, 2 de octubre de 2008

Dioses

Los dioses le arrojaron a un bosque oscuro,
y se escondieron.
Los buscaba; pensaba que ellos jugaban.
Todo le recordaba su casa,
donde nunca había estado.
Una hoja era una real barcaza.
El viento traía el aire del Olimpo,
de la nieve virgen y blanca.
El sol hacía brillar un palacio de oro,
con jardines eternos,
vagos atardeceres
y rincones amenos.
Y, sobre todo, el amor,
multiplicador.
Esperaba con el corazón henchido,
latiendo.
Noventa y nueve, cien.
Despertó
en el silencio
de aquel bosque oscuro
de su nacimiento.
Y fue entonces cuando supo
que no era un juego.




sábado, 20 de septiembre de 2008

Noche y Luna

Rojo, verde, azul; 
colores primarios 
relucen bajo un cielo estrellado 
en la noche blanca y negra 
que iluminan tus muslos 
acerados. 
Descansa la luna en ellos 
y el reflejo tornasolado 
de sus rayos 
hace estallar campo y flores. 
¿Quien pudiera contar 
lo que fue aquella noche, 
clara como el día, 
en que tus caderas fueron almohada 
y compañía? 
No recuerdo olores 
no recuerdo sabores, 
tan solo recuerdo 
colores 
en la noche blanca y negra.

Mar

Si dejaras que el mar los pies te bese,
que se empapen tus muslos de sal y olas,
que se llene tu vientre de amapolas
y que el agua tu pecho sumergiese;
si nadaras a donde nada hubiese,
donde habitan las almas que están solas
y lucen a la noche agrias farolas;
si el rostro un beso helado recibiese
y el frío del océano quemara
la piel que envuelve el corazón durmiente;
si algún día tal cosa te pasara,
y sólo te encontraras, impotente;
abre los ojos para ver la cara
del que en la mar nos mata, complaciente.




jueves, 11 de septiembre de 2008

Restos

Recuerdo aquel verano, aquel amor
intenso, fuerte, no correspondido.
Siento la llaga de lo no vivido,
de la ausencia de una piel el dolor.
Me falta haber sentido su calor,
haberla amado en lecho compartido,
olvidarla tras haberla perdido.
Me falta haber probado su sabor.
Flotan aún restos suyos en el mar,
inmensidad de direcciones frías.
Aún podría sus huellas encontrar.
Quizá esté viva y haga poesías
y en ellas llame a quien la quiso amar,
quizá busque en la Red historias mías.

Pero a mí ya ¿qué más me da?


Agradezco a Tierrafracio (http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/tierrafracio) los valiosos comentarios y correcciones que realizó a la primera versión de estas líneas. Por supuesto, los errores son tan sólo responsabilidad mía.

jueves, 21 de agosto de 2008

Amanecer

Un manto negro pálido, rosado
en azul se transforma poco a poco.
Gotas de rocío en el pelo toco,
vibra en el cielo un gemido ahogado,
de los labios el hueco ya cerrado.
Son dioses antiguos los que yo invoco,
son males eternos los que revoco
en este aire puro transfigurado.
Que este primer rayo de la mañana
selle el sacramento de nuestro amor.
Que esta claridad sea luz que sana
de olvidos y reproches el ardor
y que al saber la oscuridad cercana
la esperemos juntos y sin temor.


domingo, 17 de agosto de 2008

Noche

Fría, cubierta por ceniza
sola y oscura presencia.
Inmenso espacio desolado
giran furtivos entre ruinas
sin tocarse, sin mirarse;
los ojos hacia adentro, ansiosos.
El silencio aquieta las aguas,
desciende el alma a lo profundo
y allí se deshace
fluyen oscuros los glaciares,
hielo silente que penetra
en las entrañas de la tierra.
No hay recuerdos;
tan solo una noche sin día,
sin ayer, sin mañana, sin hoy.
Una existencia vaporosa, cenagosa.
Negro en el cielo, silencio,
y, en el último rincón del pensamiento,
una risa,
verde y rojo,
la brisa.
¿Un consuelo?
No,
tan solo el eco
de por lo que allí fueron.

domingo, 10 de agosto de 2008

Sombras

En el centro de la ciudad
hay edificios de cristal.
Están llenos de personas.
Silenciosos ascensores
las llevan a las alturas
y allí,
desde salas y despachos,
miran la ciudad,
tendida a sus pies.
Llegan temprano,
se van de noche
cargados de papeles,
importantes.
Vienen de muchos lugares:
de barrios obreros
de aceras estrechas
y edificios altos;
de casas elegantes,
con piscina y criada.
Todos son iguales,
quieren una sombra
en el mundo de los hombres.
Follan entre ellos
(para ligar
no hay tiempo).
Son inteligentes,
trabajadores,
sensibles.
Algunos escriben poesías,
en sus ordenadores plateados;
y luego las cuelgan
en algún blog olvidado.
Pero no les hacen caso
-a sus poesías-;
lo que cuenta es su sombra
en el mundo de los hombres.
Y un día desaparece la sombra
y piensan que ya no están
que ya no son;
pero su carne, su sangre ahí sigue;
es el sol el que se ha apagado
porque llega la noche.

domingo, 3 de agosto de 2008

Encarnación

La ola que golpea el acantilado,
el pino que en la montaña se mece,
el castaño que en el valle envejece;
simples reflejos del Mundo vedado.
Un recuerdo antiguo le ha despertado.
Ya desde lo hondo el espíritu crece;
a su paso la roca se estremece,
tiembla el aire al percibirse encarnado
Se abrazan los amantes entre helechos;
sus cuerpos desnudos, humedecidos,
descansan junto al río satisfechos.
No saben que donde yacen, perdidos,
agua, mar y fuego son de nuevo hechos
y están en su amor por un dios servidos.

jueves, 17 de julio de 2008

Esmeralda

El sentimiento viene en un instante:
fresco olor en la tarde de verano,
luz excelsa de un perfume cercano,
corriente interna, fría y penetrante.
Hondo placer y dolor lacerante.
En el pecho herido hundes la mano,
con rabia buscas anhelado arcano
mientras te apaga la llaga sangrante.
Rozar deseas la fría esmeralda
cuyo brillo sospechas en el centro.
Suave, exangüe, la vida ya se salda;
pero tienes fuerzas y miras dentro,
contemplas de estrellas una guirnalda
mientras viene la muerte para adentro.


domingo, 29 de junio de 2008

Tristeza

Un mundo
desnudo de palabras.
Un niño
sentado a la puerta.
Espera.
Una calle,
en un barrio,
en una ciudad
de cemento
de almas atrapadas,
cansadas.
Un niño que espera
sentado a la puerta
de una casa
cualquiera.
Tarde de cielo gris.
Hora de nada.
Mira la calle
para verla
cuando llegue
con su falda,
sus caderas,
su sonrisa,
blanca y fresca;
para besarla
y olerla
y quererla.
Y tiene la esperanza
de que la noche
no venga
y hoy pueda verla.
Pero llegan
y se lo llevan
y en el coche piensa:
¿y si es verdad
y está muerta?
mientras
las sirenas suenan.

viernes, 20 de junio de 2008

Muda d'amor

En català

Les edats de l’amor

A la butxaca hi vull dur un tros de mar
i, tot caminant, buscar paraules precioses
amb perfum de marduix
i dir-te-les ben fluix
o, amb un fil de perles foses,
escriure-les ben fines.
.
Sense res per traginar, si amb mi camines,
tot cercant l’inexistent far,
et cantaré estranyes sextines amoroses
i et besaré aquí i allà, a ruix,
follament malalt de tu, en embruix
de màgics mots. Sempre. Si goses.

Continuar i , mentre plàcida reposes
per refer les forces vora les alzines,
sargiré per tu vestits de tel lunar.
Al vespre, ens nodrirem sota l’arboç de cireres carnoses
i engolirem també, silents de la tardor, el retronant cruix.
Tot, només, per fer-te del bosc un dibuix.

Seguir, malgrat que el vent no fuig
i les valls s’albirin ja cendroses,
confoses dins de les boirines.
Seguir, i teixir per nosaltres un cau rar,
calm, clar i obert amb fragància de camoses
partides en escruix.

Sí, amb tu seré, per llaurar el gruix
d’un amor serè, navegant soliu sobre fràgil falutx.
Vençudes ja les passions verinoses,
remogudes les inquietants espines,
esperarem oberts l’avatar,
quan ja totes les ferides veurem closes.

I quan gairebé no restin de nosaltres sinó velles gloses
i la nostra memòria no sigui més que un garbuix
que ens causi el més gran enuig,
t’acaronaré incertament, amb mans tremoloses,
fitant amb esguard mesquí les ruïnes
de la meva llar.

Albert


En castellano

Luz


Plena de rojo y azul,
destaca tu figura
entre la multitud.
Las pupilas se avivan,
penetran en tu luz.
El mundo se ilumina;
se para a contemplar
y tú lo haces vibrar.
Viento, césped, hojas y cristales,
las cosas son más reales
si viven en tu luz,
si sólo son reflejo,
de tu puro destello;
si lo único cierto
eres tú.
¿Qué importa que este cálido azul
sea tan solo un eco,
que seas tú un espejo
que refleja la luz,
intensa, fría, cierta,
que, febril, yo te dejo?

Playa

Húmedos pañuelos abandonados,
olas oscuras que baten la playa,
el mar y la voz en sorda batalla.
Miro sus ojos, fríos, concentrados,
y adivino deseos murmurados.
amor y ternura, pasión que estalla;
también una casa blanca, una valla.
Al mar escuchan los enamorados,
que pondrían su hogar en esta arena,
que entregan alma y cuerpo entre gemidos
y saludan el día que se estrena.
Nosotros recogemos los vestidos
y abandonamos furtivos la escena,
cansados ya de engaños consentidos.

Viento

Vante l’ore et li raim crollent,
ki s’antraimment soweif dorment.
(Anónimo)

Sopla el viento, crujen las ramas
desnudo entre las sábanas
busco a quien me ama.
Un corazón que late,
piel que franca se ofrece,
aliento compartido,
ojos, pechos y labios,
muslos blancos y blancas manos,
Un sueño en carne transformado,
grávido, bello, cálido.
Un temblor siento al comprobar
que lo que rozo es real,
que esta cálida humedad
es de quien conmigo está,
que los dos somos el centro
de este mundo de verdad.

Duermen tranquilos quienes se aman,
y vencidos descansan.
Dos ríos que se encuentran
y juntan su caudal,
dos árboles que crecen
y con sus ramas tejen
junto al cielo un hogar,
dos fuegos que nos dan calor
cuando llega la oscuridad;
dos luces encendidas
que un único fulgor
con sus llamas quieren crear.
Así vivo el amor
que un domingo al azar
¡quién lo iba a imaginar!
el Sol me regaló.

Sopla el viento, crujen las ramas,
duermen tranquilos quienes se aman.

Rafael

sábado, 14 de junio de 2008

Gaiet y Oriur

Gaie et Oriour
(canción anónima francesa medieval)

Lou samedi a soir fat la semainne,
Gaiete et Oriour, seeurs germainnes,
main et main vont bagnier a la fontainne.
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.

L'anfes Gerairs revient de la cuitainne
S'ait chosit Gaiete sor la fontainne,
antre ces bras l'ait pris, souef l'a strainte.
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.

«Quant auras, Oriour, de l'ague prise,
reva toi an arriere, bien seis la ville:
Je remainrai Gerairt, ke bien me priset;
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.

Or s'an vat Oriour teinte et marrie;
Des yeuls s'en vat plorant, de cuer sospire,
cant Gaiete sa seeur n'anmoinnet mie.
Vante l'ore et li raim crollent,
ki s'antraimment souef dorment.

«Laise», fait Oriour, «com mar fui nee
J'ai laxiet ma seeur an la vallee.
l'anfes Gerairs l'anmoine an sa contree.»
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.

L'anfes Gerairs et Gaie s'an sont torneit,
Lor droit chemin ont pris vers la citeit:
Tantost com il i vint, l'ait espouseit.
Vante l'ore et li raim crollent:
ki s'antraimment souef dorment.

Versión (que no traducción) al español :

Gaiet y Oriur, las dos hermanas,
manos llevan entrelazadas,
camino de la fuente van.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.

Gerard mira cómo ellas pasan
y a Gaiet a la fuente llama
suave la coge y la abraza.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.

“Cuando agua bastante tuvieres,
la vuelta sola que hacer tienes:
Yo aquí me quedo, que él me quiere”.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.

Oriur sola y dolida viene.
Es a Gaiet a la que pierde,
y ella es su hermana, a la que quiere.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.

"Maldito el día en que nací.
A mi hermana –dice- perdí
y es con él que goza de sí".
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.

Los amantes han regresado.
A la ciudad presto han llegado
y de inmediato se han casado.
Al viento las ramas se mueven,
quienes se aman tranquilos duermen.



lunes, 2 de junio de 2008

Recuerdo

Rompieron su cabeza,
quebraron sus huesos,
uno a uno
segaron sus dedos.
Su cuerpo muerto arrojaron
en algún lugar olvidado.
Nos prohibieron su recuerdo.
Me he rebelado
y conservo una foto
que a escondidas beso.
Ayer me la quitaron.
Me arrancaron los ojos,
me cortaron las manos.
Cuando sepan que esto dicto,
matarán al que lo ha escrito.
Con mi último aliento os digo:
vencerán
y en el olvido nos enterrarán.
¡Recordad!

(o también)

Rompieron su cabeza,
quebraron sus huesos,
uno a uno
segaron sus dedos.
Su cuerpo muerto arrojaron
en algún lugar olvidado.
Nos prohibieron su recuerdo.
Me he rebelado
y conservo una foto
que a escondidas beso.
Ayer me la quitaron.
Me arrancaron los ojos,
me cortaron las manos.
Cuando sepan que esto dicto,
matarán al amigo.
Con mi último aliento os digo:
vencerán
y en el olvido nos enterrarán.
¡Recordad!

viernes, 25 de abril de 2008

Destellos en un océano de oscuridad

Nací.
Vi gente junto a mí,
lluvia tras los cristales.
Jugué.
Estudié, algo aprendí.
Creí amar y amé.
Engendré,
y ahora junto al mar
espero amanecer.


martes, 22 de abril de 2008

San Juan

Vante l’ore et li raim crollent,
ki s’antraimment soweif dorment.
(Anónimo)

Sopla el viento, crujen las ramas
desnudo entre las sábanas
busco a quien me ama.
Un corazón que late,
piel que franca se ofrece,
aliento compartido,
ojos, pechos y labios,
muslos blancos y blancas manos,
Un sueño en carne transformado,
grávido, bello, cálido.
Un temblor siento al comprobar
que lo que rozo es real,
que esta cálida humedad
es de quien conmigo está,
que los dos somos el centro
de este mundo de verdad.

Duermen tranquilos quienes se aman,
y vencidos descansan.
Dos ríos que se encuentran
y juntan su caudal,
dos árboles que crecen
y con sus ramas tejen
junto al cielo un hogar,
dos fuegos que nos dan calor
cuando llega la oscuridad;
dos luces encendidas
que un único fulgor
con sus llamas quieren crear.
Así vivo el amor
que un domingo al azar
¡quién lo iba a imaginar!
el Sol me regaló.

Sopla el viento, crujen las ramas,
duermen tranquilos quienes se aman.

martes, 15 de abril de 2008

Tarde

Cuando se estrene la última tarde
¿qué libro leeré?
Cuando se ponga el último sol
¿qué recuerdo evocaré?
Cuando comience la última noche
¿qué temor me vencerá?
Cuando la sombra invada mi casa
¿en qué cuarto me hallaré?
Cuando mi mano busque otra mano
¿qué mano encontraré?


lunes, 24 de marzo de 2008

Playa

Húmedos pañuelos abandonados,
olas oscuras que baten la playa,
el mar y la voz en sorda batalla.
Miro sus ojos, fríos, concentrados,
y adivino deseos murmurados.
amor y ternura, pasión que estalla;
también una casa blanca, una valla.
Al mar escuchan los enamorados,
que pondrían su hogar en esta arena,
que entregan alma y cuerpo entre gemidos
y saludan el día que se estrena.
Nosotros recogemos los vestidos
y abandonamos furtivos la escena,
cansados ya de engaños consentidos.

lunes, 17 de marzo de 2008

Luz

Contemplo tu figura
plena de rojo y azul.
Las pupilas se avivan,
penetran en tu luz.
El mundo se ilumina;
se para a contemplar
y tú lo haces vibrar.
Viento, césped, hojas y cristales,
las cosas son más reales
si viven en tu luz,
si sólo son reflejo,
de tu puro destello;
si lo único cierto
eres tú.
¿Qué importa que este cálido azul
sea tan solo un eco,
que seas tú un espejo
que refleja la luz,
intensa, fría, cierta,
que, febril, yo te dejo?

(o quizás mejor)

Plena de rojo y azul,
destaca tu figura
entre la multitud.
Las pupilas se avivan,
penetran en tu luz.
El mundo se ilumina;
se para a contemplar
y tú lo haces vibrar.
Viento, césped, hojas y cristales,
las cosas son más reales
si viven en tu luz,
si sólo son reflejo,
de tu puro destello;
si lo único cierto
eres tú.
¿Qué importa que este cálido azul
sea tan solo un eco,
que seas tú un espejo
que refleja la luz,
intensa, fría, cierta,
que, febril, yo te dejo?


sábado, 8 de marzo de 2008

Encuentro

Rojo mar en estanque contenido
se agita, vibra y también enmudece,
te arrastra, te empuja, y suave te mece.
Oyes palabras huecas, sin sentido,
pero no importa, sientes el latido,
poderoso, del gentío que crece,
grita y se calla, parezca que rece.
Música, discursos, ¡qué colorido!
Se desgañita el progre intelectual,
el pensionista grita sin parar;
escuchan, se emocionan por igual.
¿Qué es lo que les trae a este lugar?
En el fondo, un atávico ritual,
el clan reunido para ir a cazar


Rojo mar en estanque contenido
se agita, vibra y también enmudece,
te arrastra, te empuja, y suave te mece.
Oyes palabras huecas, sin sentido,
pero no importa, sientes el latido,
poderoso, del gentío que crece,
grita y se calla, parezca que rece.
Música, discursos, ¡qué colorido!
Juntos se sientan el intelectual,
el pensionista, y el dueño del bar,
escuchan, se emocionan por igual.
¿Qué es lo que les trae, hoy, a este lugar?
En el fondo, un atávico ritual,
el clan reunido antes de ir a cazar

domingo, 2 de marzo de 2008

Congreso II

Arrugadas ya las americanas,
vence el hastío a las sabias pasiones.
Abandonamos nuestras discusiones,
dejamos de oír las palabras vanas.
Un paso más allá de las ventanas,
ajenos a serias meditaciones,
olvidados de fútiles tensiones,
hay quienes miran estrellas lejanas.
Otra vez hemos pensado y luchado
tensos y fieros como los guerreros;
mirada encendida, verbo agotado.
¿Serán estos saberes verdaderos?
Acecha la pregunta a quien, cansado,
encandilan lejanos pebeteros.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Congreso

Recostados en rojos butacones,
arrugadas ya las americanas,
dejamos de oír las palabras vanas,
abandonamos nuestras discusiones.
La tarde muere tras los cortinones,
lejos de los nervios y de las canas
un paso más allá de las ventanas,
frontera de nuestras meditaciones.
Otra vez hemos pensado y luchado
tensos y fieros como los guerreros;
mirada encendida, verbo agotado.
¿Serán estos saberes verdaderos?
Acecha la pregunta a quien, cansado,
encandilan lejanos pebeteros.

Examen

Verde viento bailotea,
juega con los árboles inmóviles.
La tarde inicia su marcha,
lenta y sosegada su andadura;
claridad azul del cielo,
luz dulce y misericorde.
El mundo se detiene un instante,
sonríe y se satisface,
exhala otra vez el aire;
la hoja suspendida gira
y danza, altanera, entre los árboles.

Duda que quema
y te atraviesa,
la verdad apenas entrevista
huye y se esconde.
De pronto, la mente se serena,
se hace consciente la imagen.
La ve con luz clara.
Trazo que vuela,
que cubre la hoja,
da la respuesta que a nadie importa;
sólo a aquél junto a la ventana
que distraido sueña,
pleno de azul,
con una hoja,
con la luz,
con el aire.
Tú.

Mañana

Todavía el mundo es joven - pensaba.
Los milenios -destellos- se han consumido,
desde aquel soplo de brisa sobre el trigo,
aquella caricia en el rostro y en el alma,
la despedida en aquel partir incierto.
La muerte, entretanto, serena, esperaba,
aguardando el encuentro entre filo y cuello,
dejándose peinar por el suave viento
y gozando de la sombra del ciruelo;
deseando enrojecer el rojo fruto
con sangre, tibia y espesa, de un guerrero;
presta, también, para ceder la guadaña,
que segará la vida de quien escucha,
tranquilo y descuidado, soplar el viento,
suave, sobre el campo de trigo, sereno.



En la noche de Todos los Santos

Húmedos los labios,
brillo en los ojos.
Leve aleteo al respirar.
Piel y carne en su lugar,
vientre y garganta,
manos, y pies para caminar.
Saberes y esfuerzos
Bellos y tristes recuerdos
que ahora torna a invocar,
frágiles vínculos
que está a punto de desligar.
Abandono y frialdad.
Búsqueda de una presencia.
El amor total ¿dónde estará?
Unos pasos más.
Aún siente el corazón palpitar,
el frío en el rostro,
el reflejo en sus ojos
de la gris inmensidad.
En unos instantes,
todo desaparecerá.
Tiemblan las piernas,
no puede vacilar.
El orgullo, lo último que morirá;
una última mirada,
y la oscuridad.
Un aleteo, un sonido
en el mundo que seguirá.
Un escalofrío al imaginar
el filo de acero bajando,
el final.