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jueves, 31 de diciembre de 2020

El año que no esperábamos

El año que no fue lo que esperábamos.
Un año de tristeza y de dolor.
Un año en el que todos recordamos
a alguien que en este año partió.
Un año que deseamos dejar.
Un año en el que quienes nos quedamos
estamos frente a muchos obligados.
Un año en el que a quienes se nos fueron
les debemos este brindis amargo,
la sonrisa, el abrazo imaginado,
el empeño y la fuerza, la energía,
el deseo y el cansancio, la entrega.
Esta noche levantad la cabeza,
encerrad en el puño la tristeza,
en el alma guardad dolor y pena,
encargad alegría al que la venda,
ataros un pañuelo a la cabeza
y ceñiros la faja a la cintura,
que la cosecha en el campo no espera.
Los que vivimos estamos en deuda
con tantos que las fiestas no celebran.
Cava y turrón son este año ofrenda
a esa vida esquiva y regalada
que es a la vez presente y alcabala.
Disfrutemos como antaño solimos,
como, de nuevo, otro año haremos.
En este que el rojo y el blanco sean
el negro que no lucimos y el gris
de cenizas perdidas, olvidadas.
Guardemos en el corazón un hueco
para encerrar en él, ya para siempre,
la mascarilla, gel, distancia en la cola.
Miremos de frente al año que empieza
y con dientes y puños apretados
dile por nosotros y por los otros:
traenos salud, alegría y paz;
entrégate a nuestra fragilidad,
que sea un tiempo calmo.
Flores y guirnaldas para los muertos;
bodas postergadas, risas y vino;
paseos y húmedos reencuentros.
Que sean días de tranquilidad
en que podamos borrar la tristeza,
con el amigo tomar una caña,
con el hermano compartir recuerdos,
al compañero llevar un café.
Que haya un momento para pensar
qué hicimos mal, en qué errores caímos.
Que sea un año como los demás.
Feliz Navidad.




martes, 29 de diciembre de 2020

Amanda

Un regalo para la bella Amanda
en la noche más larga y más oscura
que precede al día que menos dura.
De monstruos y fantasmas una panda,
habitan el libro de banda a banda.
Recorrerás de un bosque la espesura,
saldrás con vida de una aventura
y te convertirás en la que manda
en un mundo de magos y misterios.
Que te lleve el río de la emoción
de las montañas a los cementerios,
de la pobre y humilde habitación
al más poderoso de los imperios,
de un gatito al más terrible dragón.



martes, 15 de diciembre de 2020

Traspaso

Un traje nuevo, funerario.
Estrellas vespertinas en el rostro.
Abrazo tierno y ya lejano.
Aquí, allá están entremezclados.
Rompen olas en la madera
cae espesa sobre nosotros
espuma de recuerdos, años.
Florecen las palabras,
la hierba sobre el mármol.
Fresco en la tarde, cielo encapotado.
Unas fechas en la piedra
es todo lo que, con tiempo, 
de una vida ha quedado.


sábado, 3 de octubre de 2020

Herds and hordes

When herds become hordes,
when fires light the night,
when blood, sand and dirt
cover their new faces.
Now we live that moment,
Remember then, my friend,
the huts in the vast meadow,
ours horses and bows.
We rode in the fresh air.
No fear, no time, no death.
We and the world were new.
I can hear now your song.
A woman at your side,
an old tree, chess and bread.
Gentle breeze, a cold sword.
I hear again your song,
Here, under the stone.
Don't let me in the marble!
Take my corpse to the grass.
I will feed the mices,
will the worms clean my skull.
No burial mound, no words,
nor honours neither thoughts.
Don't let me here my friend!
Forget my foolish orders,
my stupid conceit.
Take today my shoulder
in the old way you did.
Let's look at the blue sky
till the cold in the night.
Listen to me, my brother!
We will find our women,
will our children kiss us.
Hold my hand like a lover
takes his beloved's hands.
Let's spend the whole death
evoking the old days,
water, milk, wind and fire.
To win, to lose, to live.
Give me, Lord, one day more.
One day to disdain thrones,
to tear up silky clothes,
one day to dismiss armies;
one day to become nothing.
One day to deserve a beautiful end.
I'll be no one again,
a child, a blade, a sheep.
Then I will disappear
like water on the grass.
I'll have a good man's death.
Nobody will ever remember me.
Nothing on earth becomes alien to me.
The horde is now a herd.
Smooth wind moves the leaves.
The emperor's name
lays on the grave.












domingo, 26 de julio de 2020

Temporal

Hay un día terrible
en que todo se vuelve temporal.
Y no solo temporal.
Vacío, hueco, sin sentido.
Ese día miras a tu pasado,
repasas lo que creías eterno,
lo miras como entonces lo veías
y al suelo se cae, dedos abiertos.
Ese día te fijas en lo que te rodea,
Tus ojos se paran en cierto libro,
en una pluma, un dibujo o un espejo
y lo ven ya olvidado,
o definitivamente perdido,
sin que nadie ya sepa
como temblaste o lloraste al abrir
infantil envoltorio,
sofisticado lazo
o la caja del regalo
que el padre, la madre, la esposa o el hijo
algún día lejano
con cariño te hizo.
Ese día sabes
que lo que ahora proteges
se perderá sin remedio.
Ese día sabes
que toda tu vida
no tiene más sentido
que el que tiene un pajarillo.
Ese día adivinas
que tu casa será de otro,
que alguien tus trajes regalará,
que tu biblioteca se deshará,
que tus ordenadores se vaciarán
que tus hijos ya no hablarán de ti,
Ese día sientes
como el tiempo te cubre
hasta desaparecer.
Ese día es el día
en que...

domingo, 5 de julio de 2020

Fiesta

Sabes que lo mejor llega al final.
Todavía un momento
cuando las conversaciones decaigan
como velas sin aire.
Cuando ahí parezca que todo acabe,
se abrirán las ventanas
y saldrá el humo denso del tabaco,
el olor a sudor,
espesos deseos insatisfechos.
Volverás a ser joven,
modulable, voluble.
Las señales no tendrán importancia.
Serán borradas como
tatuajes infantiles.
Ese será el instante en que consigas
ver la luz triangular,
rozar con suavidad
los cálidos contornos
de pieles tersas.
Ese será el instante
de conocer
el temblor de la vida que termina,
que en su pulsión final
permite adivinar
cómo será
lo que nos seguirá.
Ansías ese fresco recoveco
de infantiles recuerdos,
amores desdichados,
tardes tranquilas,
caricias y miradas,
viajes de vacaciones,
perfiles atisbados en el metro,
tardes felices de nervios y lluvia.
Ansías que la vida no se acabe,
que aún te den un mes,
unas semanas y poder llegar
a la cita y a la mirada amiga,
a las primeras olas,
a eso que adivinas
que quieres conservar;
a eso que decides
guardar para evocar
en el segundo que acaba la cuenta,
ese último segundo que dura
toda la eternidad.
En el hombro te roza una mano.
La cabeza se vuelve a la señora.
Una sonrisa amable,
la indicación sutil,
la mirada hacia la puerta abierta.
La fiesta acaba ya.
Una disculpa y un beso furtivo.
Así ha sido el final.
Esa mirada fría, esa puerta.
Ya no hay más.
Se borran los infantiles recuerdos,
Se borran besos y abrazos antiguos.
No habrá ni mirada amiga,
ni ese instante especial.
No habrá esa oportunidad final.
No habrá una última Navidad
ni hojas ocres que en otoño caen.
No habrá calor en el postrer verano,
ni flores que en mayo abren.
La lluvia de abril hará de telón.
Un cadáver, un número y un año.
No quieren nada más;
el resto estorba, sobra.
Molestan las semanas que podrías
aún haber vivido.
Al cadáver conceden
lo que a tí te negaron.
Unas semanas más
que te permitirían
preguntarle a la vida
si esta te daría,
por cariño, por pena o simpatía
un último destello,
pleno, brillante,
intenso y penetrante,
pura felicidad.

















lunes, 29 de junio de 2020

Vida

Las cosas no son como eran antes.
Vaho en los cristales, agua turbia, polvo.
Hay una baldosa alta y levantada,
una grieta en la pared alisada,
un temblor, calor o frío a destiempo.
La vida supo esperar el momento
de abrir hostilidades.
Sin grandes aspavientos,
leve morosidad,
mañana de domingo.
Supo esperar el día
de bombardear los buques anclados
-las velas al pairo, bien engalanados,
vigías dormidos, cañones guardados-
tranquila la playa de nuestra alegría,
allí donde el corazón aguardaba
un día sin sorpresas,
una noche tranquila,
una muerte feliz,
una tumba sencilla,
una herencia pacífica.
La vida supo aguardar el momento
de la caricia áspera
que con su dedo índice
nos regala la mano,
pálida y seca,
de un esqueleto.
No te derrumbas.
No se permite
tal cosa.
Permaneces en pie.
Quieto.
Detenido en un semáforo en verde
mientras que otro sigue
en el fluir de la calle,
en el sol de la tarde,
sabiendo ya perdida,
la muerte feliz,
la tumba sencilla,
la herencia pacífica.
Sea pues, amiga.
Aquí nos tienes,
derrotado y perdido,
sintiendo al fin
lo que vale un día
sin lágrimas ni sangre.
Un día que no espera
otra tarde de dicha.
Aquí me tienes
aguardando
otro golpe, más lágrimas
y la esperanza,
que nada acabe antes
que el fin de nuestra dicha.


jueves, 7 de mayo de 2020

Ausencia

En la reunión que hemos celebrado

ha salido tu nombre.
Lo cierto es que no hablábamos de ti.
Tratábamos tu plaza.
La plaza que ocupabas.
Ahí oímos tu nombre.
Había que cambiar algunos planes,
algunas previsiones.
Han de modificarse
ciertas convocatorias.
Tareas burocráticas,
concursos y baremos,
tribunales y docencia asignada.
Otro debe dar mañana tus clases.
Los alumnos no cambian,
seguirán aprendiendo,
aunque sea ya con otro maestro.
Se hizo una referencia breve,
corto agitarse de ojos y manos.
Fue tan solo un momento.
Con la vista nublada
y el corazón latiendo
volvimos a las tablas y a las cifras.
Así pasa una vida,
Esta es la huella que deja,
Leve temblor en el aire,
sombra sobre la pantalla,
fulgor de palabras en nuestro pasado,
debates encendidos
como sol en la tarde.
Comidas y cafés,
mano amiga que descansa en mi brazo
- éste es mi recuerdo-
en morosos paseos.
Nada de eso es ya.
Un nombre que pronto se borrará,
que ya comienza a desaparecer.
Cuerpo que se acumula junto a miles
en salones oscuros y vacíos.
Ataúdes de pino
e interminables listas,
cifras, ecuaciones, curvas, tangentes.
Risas, caricias, deseos y juegos.
Solemne el funeral
que antecede a la nada.
Lloramos lo perdido,
pero los muertos,
los muertos...
¡qué solos estuvieron nuestros muertos!


lunes, 6 de enero de 2020

Un año más

Un año más y no sabes
qué pensar, qué imaginar.
Las certezas se diluyen en aire frío y azul.
Impulsos de otro tiempo descienden desde las nubes
y acaban reposando junto a ríos tranquilos, serenos.
La vida se extiende sobre inmensos campos de recuerdos.
En la mesa se acumulan las sombras
que hablan de lo que fuimos,
de lo que seremos.
Un manto delgado y multicolor
cae sobre prados de otros tiempos.
Es la noche dura los días de invierno.
La mano roza lo negro,
pero se detiene al borde del hielo.
En un rincón, el fuego,
más allá el árbol y el muérdago.
Se acumulan las caricias de amigos y compañeros,
de quienes nos acunaron,
de quienes nos abrazaron,
de quienes nos besaron y amaron.
Es un día que vale una vida,
una noche que eterna se repite
y nos dice que callemos,
que aguardemos y confiemos.
¡Sea pues, amigo!
Toma mis deseos
y acógelos como yo también quiero.
Feliz Navidad