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sábado, 10 de julio de 2010

Manifestación


Existe un evidente punto de irracionalidad en la convocatoria de la manifestación de hoy, día 10 de julio, en Barcelona. La manifestación es de repulsa a una sentencia que no se conocía en el momento de la convocatoria; y ayer, cuando la decisión de más de ochocientas páginas fue publicada la reacción de algunos de los "convocantes" (Artur Mas) fue la de quejarse de la falta de sensibilidad del Tribunal Constitucional. Sinceramente, creo que es de agradecer que el Tribunal haya dado a conocer la Sentencia antes de la manifestación para que así los que acudan a ella tengan la oportunidad de habérsela leído y, de esta forma, puedan justificar sensatamente su participación. La intervención de Artur Mas, interpretando que explicitar las razones que motivan la protesta es una provocación es, para mi, muestra de un cierto irracionalismo -como decía- que, casi inevitablemente, nos conecta con el Romanticismo, con el triunfo del sentimiento sobre la inteligencia.
Con lo anterior no quiero decir que no sean inteligentes quienes han promovido la manifestación, sino que el planteamiento de todo el tinglado juega con una ambigüedad calculada (la manifestación acaba sin manifiesto) que pretende apelar más a las entrañas que a la cabeza. Y desde una perspectiva política esta actitud me molesta un tanto; pretender camuflar un acto independentista en un inexistente federalismo no me parece correcto; creo que en política se ha de ser riguroso y claro para que el debate se enriquezca y sea útil y profundo.
¿Y para qué este rollo? Pues porque, como digo, todo este asunto tiene también un lado romántico que me ha llegado; y pese a que, como digo, no me gusta el planteamiento y estoy en desacuerdo con el fondo (no soy independentista) ayer me sorprendí a mi mismo escribiendo esto:

Demà, quan surti el sol,
serà el primer dia
del nostre esplendor.
Tota la gent catalana
aplegada amb un sol cor.
Amb la senyera com a bandera
esperarem els estels,
que marxi la foscor.
Aquest és el dia
en que tornaran les banderes
a lluir el seu color;
vermelles i grogues,
ensenyes de la terra
que estimem molt.

Ya sé que es bastante malo; pero me ha hecho gracia y, en cierta forma, lo encuentro significativo (al menos para mi), es por eso que lo comparto sometiéndome desde ya a todas las críticas que queráis hacerme.

4 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Perfectamente explicado, perfectamente dicho, perfectamente coherente.
Y el poema, una joyita que, además, pone el texto en su contexto subjetivo.
Me voy a la playa. Leeré la sentencia.
Abrazo

ADELFA MARTIN dijo...

Me morirè de viejita, sin entender esas ansias independentistas de, practicamente, todas las regiones de España...pues hasta los canarios han soñado con ello por siglos, y quizàs hasta con mas lògica por la distancia y aquèllo de la conquista...en fin, me pregunto yo¿que de malo tiene ser español?

abrazos

p.d. no puedo echarle porras a tu poema porque no lo entiendo...

Rafael dijo...

Hola Jose,

léela, da que pensar. Cómo han cambiado las cosas desde aquella lejana LOAPA de la que, sin duda, te acordarás...
Y el "poemilla", pues así salió. Pensaba que nunca escribiría en catalán y ya ves...
Abrazos.

Rafael dijo...

Hola Adelfa, eso pienso yo, que no tiene nada de malo; pero, bueno, los vientos de la historia soplan por donde les da la gana y creo que el cuento de la Península Ibérica no tendrá final feliz, ojalá me equivoque. Si eso pasa ¿qué será de las Islas Canarias? No lo sé. Todo puede suceder.
Un fuerte abrazo.