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jueves, 4 de junio de 2009

Europa



Oíd hoy mi lamento mirando
a Europa, nuestra triste heredad.
Un regalo de quienes vivieron;
de quienes penaron y murieron
sin disfrutar la hartura y la paz;
de quienes los bosques roturaron,
y los campos de trigo sembraron.
De quienes a la mar se lanzaron
para playas lejanas pisar.
De quienes su alma al diablo entregaron
por robar, violar, asesinar;
de quienes de sangre coronaron
un nauseabundo imperio mundial;
de quienes quemaron y aplastaron
para el hambre a sus hijos quitar.
De quienes las minas horadaron
y los altos hornos encendieron
en valles azules, verdes... negros.
De todos ellos hemos heredado
un trozo de esta roca que da vueltas
y más vueltas en torno al rey solar;
un fragmento de un mundo desdichado
donde ni hambre ni sed hemos sufrido
aquéllos que sin mérito hemos visto
la primera luz en este lugar.
Hay tantos que golpean nuestras puertas;
hay tanta miseria, dolor, violencia
hay tanto desgarro en tantos lugares
que resulta difícil soportar
el peso y la responsabilidad.
Son tantos los que nos miran con ira,
fieros y desafiantes, implorantes.
Son tantos los que nos dicen: "moveros".
Son tantos los que aguardan el momento
en el que al fin demos un paso más.
Son tantos los que penden del final
de nuestra molicie y comodidad
que me espanta pensar
lo que yo pensaría
si al norte viera el Mar.

11 comentarios:

malena dijo...

la Hernencia es el que se la queda......quien lucha por lo suyo de manera honesta lo tiene bien ganado viva donde viva.

Desde mi latinoamérica y sin rencores.....que forma parte del mismo mundo

malena dijo...

la Hernencia es el que se la queda......quien lucha por lo suyo de manera honesta lo tiene bien ganado viva donde viva.

Desde mi latinoamérica y sin rencores.....que forma parte del mismo mundo

Rafael dijo...

Hola Malena,

gracias por pasarte. El problema es que es muy poco lo que se consigue, o se ha conseguido, de manera honesta.
Dice un amigo de mi abuelo: el que es rico es porque ha robado él o han robado sus abuelos.
Yo no digo tanto; pero estoy convencido de que en el Mundo se podrían hacer las cosas de una forma mucho más justa.
Un abrazo.

ARMIDA MARTIN dijo...

¿que tanto puede durar el odio?, no tanto como la conmiseraciòn, el amor, la justicia, la solidaridad, la empatìa, quienes tienen los ojos fijos en el pasado no pueden ver la luz que brilla al final del tunel, y quienes lo olvidan, no son capaces de agradecer lo que
otros hicieron para haber llegado aquì.

Un abrazo...¡ME ENCANTÒ TU POEMA!, una muy profunda reflexiòn.

malena dijo...

Soy de una nación conquistada hace más de 500 años, heredé su idioma, más no el rencor, no soy conformista ni sumisa, pero pienso que por vivir en el mismo mundo somos del mismo lugar....por supuesto donde quiera hay vivales, pero como siempre son menos que nosotros.
...Justicia es lo que muchos buscamos.

Abrazos.

Rafael dijo...

Hola Armida,
gracias. Estoy muy de acuerdo con tu reflexión: conocer el pasado, pero mirar al futuro y, ademá, preocuparse por el presente. Ayer mismo supimos que habían muerto ahogados 18 ocupantes de una patera que viajaba desde África hasta España. La desigualdad entre el norte y el sur del Mediterráneo es dolorosa.
Un abrazo, amiga.

Rafael dijo...

Hola Malena,
sí, también a nosotros nos conquistaron, aunque hace más tiempo; y también heredamos el idioma; aunque yo ya no sé si desciendo de los conquistados o de los consquistadores o, lo que es más probable, de ambos. Son cosas que pasan. Ya no me preocupa; pero sí que lamento que hoy en día se siga operando con los mismos esquemas. Son otros los conquistados, son otros los conquistadores, son otras las formas; pero todo sigue igual.
Abrazos.

Jose Zúñiga dijo...

No puedo más que estar de acuerdo contigo. Por eso, hoy he formulado una pequeña "instancia". A los depredadores. Sí, es hora de hacer algo.

María Socorro Luis dijo...

Desgraciadamente, poco más podemos hacer que mandar instancias pidiendo justicia.
Saludos.

Rafael dijo...

Hola Jose Luis,

hagámoslo, de hecho ya lo estamos haciendo. Soy optimista. Se pueden cambiar las cosas.
Un abrazo.

Rafael dijo...

Hola Maria Socorro,

sí, instancias como la de nuestro común amigo Jose Luis; pero como le decía precisamente en el anterior comentario, soy optimista. Muchos pocos hacen un mucho. Sigamos adelante.
Un abrazo.