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jueves, 6 de enero de 2022

The Duke of York


Oh, thou, city of York! Wind freezes your walls. Under a grey sky, green fields around. How many deaths have your stones witnessed? How much blood have your land wet? Tell me about your people, about the peasants and craftsmen, about lovers and beggars, about marriages and burials, about children and old women telling sad stories to the priests.

Tell me about your dukes, the lords and their manors. Let me see them calling to war. Let me listen to young voices marching south; let me hear the screams; let me touch the tears of the wounded, smell the fragrance of the death.

Oh, thou, city of York! Open your cathedral's doors, music plays and horses neigh. A new duke has arrived and humble people cheer him on. The duke is a king's son. One day he will call to war and many will die for a crown, for a title, for a throne.

Lo anterior surgió como un comentario a la siguiente observación en Facebook de Jamie Mayerfeld:





domingo, 16 de enero de 2011

Dos hermanas

El viernes pasado Eugenia Rico propuso en su facebook un juego que me pareció divertido; ella escribía el principio de una historia y luego quien quisiera la continuaba. Fuimos varios los que nos animamos a jugar y durante esta semana han ido apareciendo en la página de facebook de Eugenia las distintas continuaciones en distintas entregas. Como las continuaciones han ido apareciendo en forma de comentario a distintas entradas el resultado es un tanto caótico, por lo que a Eugenia Fernández Checa (otra de las participantes) y a mi nos ha parecido que podía ser buena idea colgar los relatos acabados en algún blog para que fuera más fácil leerlos. Ella ha colgado el suyo aquí y yo cuelgo el mío aquí.




El capitán se alzó y comenzó a contar su historia. Eran dos mujeres muy hermosas y viajaban solas en un camarote de primera clase. Eran hermanas pero parecían madre e hija porque una de ellas estaba muy enferma. La que no estaba enferma era la mujer más hermosa que había visto en mi vida. (Eugenia Rico)

Y sin embargo, fue de su hermana de la que me enamoré. Cuando las invité a mi mesa sonreía ante los platos que no podía siquiera probar y me miraba con ojos dulces y lejanos: Parecía decirme: "no me desees, ya no soy de este mundo"; pero yo me hundía en ellos sin poder evitarlo.
Cuando cruzamos el Ecuador la besé bajo la noche de dobles estrellas. Creí tener entre mis brazos un pajarillo.
Murió antes de llegar a nuestro destino. Su hermana no se opuso a que entregáramos su cuerpo al mar. "Mejor así -dijo- "sin lápida que la recuerde".
La miré sorprendido, mis ojos enrojecidos se fijaron en los suyos, fríos, tan parecidos a los de su hermana y, sin embargo, tan diferentes... (el relato completo aquí)





Cuando llegaron a Berlín había transcurrido más de un mes desde que habían puesto el pie en Calais...

(...) Por supuesto que Sara tenía más preguntas; pero todos sabían que la entrega de aquel papel era el punto final de la entrevista. Un taxi, cortesía de los Bülow les esperaba a la puerta para llevarlos hasta el hotel. Se había hecho tarde, la noche venía del Este y devoraba las calles y el corazón de Sara.



La brisa hacia flamear levemente las cortinas y el sol se colaba por las rendijas que iban dejando en su ir y venir. La habitación estaba en calma, se oían amortiguados trinos de pájaros que venían desde el patio del hotel y más allá aún un leve rumor de conversaciones en las que se mezclaban los idiomas. Pero todo eso estaba lejos; allí, en la habitación, tan sólo existía la luz cálida de la mañana y el suave devenir del tiempo en el que uno puede gozar sin prisas del calor de un rayo de sol sobre la piel desnuda... (también puede leerse aquí)




El sol del verano golpeaba con fuerza la superficie de la laguna veneciana. La luz era tan intensa que semejaba niebla que cubriera los edificios de la ciudad frente a ellos. Sebastian y Sara paseaban protegidos por sombrillas y gafas de sol cerca de la terminal del Vaporeto...
(...) Sabía que su historia estaba construida sobre mentiras: o bien le había mentido Ana, o bien mentían los papeles que decían que ella era su madre; había mentido el capitán cuando le había ocultado que su padre vivía y quizás habían mentido también Heinrich y Magdalena. Y ciertamente, ella también había mentido, y ella también mentía. El impulso de averiguar la verdad había sido poderoso, muy poderoso; pero la mentira parecía consustancial a su historia; la había acompañado desde antes de nacer, y ni siquiera fue capaz de intentar averiguar la verdad sin mentir.
En todo el mar de mentiras que la rodeaban solamente había dos cosas ciertas: su padre era Carl Bülow y ella estaba embarazada; pero esto último aún no se lo diría a Sebastian, mentiría un poco más.

sábado, 9 de octubre de 2010

Xiateros

Hago una excepción y cuelgo aquí una cosa que ni rima ni tiene ritmo. La escribí como comentario en el blog de Jose Zuñiga; en una entrada titulada "firmas en la feria". El poema de Jose Zuñiga es como sigue:

"Sin duda desvarío:
los poetas que firman en la feria
me parecen tratantes de ganado"

A continuación dejo el comentario tal como lo escribí en el blog "Tiempo a destiempo":

"Tratantes de ganado... xiateros les decía en mi niñez, allá en Asturias. Estoy viendo a uno ahora, de unos cincuenta años (entonces me parecía muy viejo), con boina y un traje azul que le quedaba largo por unos sitios, ancho por otros, corto en las mangas... creo que le faltaba algún diente y llevaba un palillo en la boca. Listo parecía, duro también. No sé por qué me lo imaginaba al final del día en cualquier chigre del pueblo de la feria, siempre lejos de su casa, arremangado y bebiendo sidra o vino peleón con algunos de los paisanos con los que había tratado por la mañana.

Ese aire fermentado del chigre a la noche; mezcla de humo, sudor, sidra derramada, serrín y hasta orines; paragüas chorreando y madreñas me parecía el colmo de la degradación, y, a la vez, el entorno natural del xiatero; separado de su familia, trabajando entre estiercol y ocupado en hacer parecer barato lo caro y caro lo barato.
Escritores de canapé... me los imagino, con su aire falsamente despistado, su bohemia de boutique; sonrisas cuidadas y mirada ora displicente ora vanamente interesada.
Me los imagino al final de la jornada, en alguna fiesta de compromiso, yendo de un grupo a otro buscando siempre una frase ingeniosa que no llegue a la estridencia, arrimándose a valedores y poderosos, dando esquinazo con disimulo a arribistas de menor categoría.
Estos salones minimalistas de paredes claras y pinturas abstractas, de suelos pulidos y fríos y lámparas de líneas puras se asemejan a palacios de la inteligencia. Y el escritor de éxito es su eje de rotación, su piedra angular, el viento que hace flamear las velas. Siempre en el centro de todos los debates, entendido en todos los saberes, admirado y envidiado por la mayoría, sólo unos pocos saben que su posición depende de habilidades ocultas: identificar a quien mueve los hilos, adular de forma sutil, obedecer crípticas órdenes y abstenerse cuando se hace preciso. En definitiva, un prestidigitador que crea y quita valor con un juego de manos.



¡Qué buena imagen Jose! ferias y firmas... me encanta. Me ha traído recuerdos de hace mucho tiempo ¿sabes que en Cangas de Onís hay (o había) una tienda en cuyo letrero ponía "Librería y Ferretería? Lástima no haberle hecho una foto en su momento.
Un abrazo."

(La foto está tomada del blog "Asturias de bares")