Entrada destacada

Libre

miércoles, 13 de marzo de 2013

domingo, 10 de marzo de 2013

Canto de ira y fuego 2013

Una mano pequeña
te agarra como ancla;
es tan sólo un recuerdo
en la fría mañana.
Otros recuerdos vienen,
son los que te acompañan
desde aquel otro día,
gris memoria lejana.
Otra mano a lo lejos
que por ti se agitaba;
El asesino azul
tranquilo te aguardaba.
Pero antes las piedras
con sangre han sido untadas.
Él quedó en el camino
y en tu alma su mirada.
Ahora la estás viendo,
aquí, en esta mañana,
definitiva, ardiente,
caótica y extraña.
La sal seca la boca,
la ropa está mojada,
horizonte lejano,
miedo al crujir las tablas.

Regresabas del campo
cuando viste las llamas
cuando oíste los gritos,
tu nombre pronunciaban;
un silbido en el aire
te trajo la desgracia.
Aceptas el periódico
que en el metro regalan
te aprietas contra tantos
que el mismo aire exhalan.
¿Acaso hay diferencias
entre los que para vivir trabajan?

Una mano en el culo,
tragas saliva, pasas.
Los ojos distraídos
se fijan en su cara.
Guapa, morena, pálida.
Le clava la mirada,
ella también le mira,
parece contrariada.
Quiero olvidar su gesto
cuando el café tomaba,
y el sabor de su piel
cuando con él follaba.
Hoy acabo el informe
y hago ya la llamada.
Si estamos a primeros,
otro mes sin la paga,
cogeré los ahorros
para el envío a casa.
Es guapo el tío negro,
lástima que no vaya
al bar en el que entro;
que baje en mi parada,
le sigo, me lo cruzo,
caída de pestañas.
¿Y el móvil, dónde está?

Como cada mañana
entra en la habitación,
igual que la dejara
el día de desgracia;
bueno, hecha la cama.
La arregló el mismo día
al regresar a casa.
Vio en la mesita el móvil
que entonces olvidara
encendido y abierto;
y que ahora muerto también estaba.

En el Cielo tus hijos
están, a ti te aguardan.
Grita y golpea airado
ante las cajas blancas,
blancas como el metal
del cajón en que viaja.
De pie echa la cuenta
de lo que aún le falta
para acabar el pago
de la pierna moderna
que a su hija regala.
Sabe que allá muy lejos
ella por ella aguarda.
Ahora busca sombra
donde antes jugaba
¿Cuánto dinero cuestan
de un pájaro las alas?
Las manos en los guantes,
todo fluye y encaja,
incluso el traqueteo
con su mente acompasa.
Tranquilo en su palacio
goza de la mañana.
De nuevo han fracasado
los que la paz pactaban.
Superficial artículo,
por algo lo regalan,
luego lo mirará
en...
...y todo estalla.

Sí que es malo el café
del bar de la parada;
pero ella que no tiene
se siente como en casa
entre ruido de trenes
y churros en la barra.
De repente el estruendo
y el mundo que se acaba.
No te puedes mover,
estás petrificada.
El bar es un dibujo
de gente estupefacta.
Tiras del compañero,
hacia el andén avanzas.
Del túnel salir ves
el primer cadáver de la mañana.
Rojo, azul, alarido;
del infierno la entrada.
Tienes que ir, ahí.

Oscuro alrededor,
agua y sangre en la espalda.
Echa en falta su guante,
la mano que guardaba
y el brazo que movía
el mundo en que gozaba.
Fulgores de linternas,
una voz que le llama.
Vio el fuego, oyó la bomba;
la chica se quemaba,
su rostro se fundió;
el fuego rojo avanza
hacia él, indefenso,
la llama ya le mata.
En las piernas temblor,
los hierros ella salta,
la sigues, entras, rezas.

El silencio, el dolor;
muerte bajo la carpa.
Lloran y se estremecen
los que en ella trabajan
cuando en un móvil vivo
se oye la llamada
por la que amante, amigo,
padre, madre o hermana
palabras de un cadáver
con angustia reclaman.
Ve la sábana blanca,
encima la tarjeta,
alguien ya la levanta.
Pues sí, ha sucedido
un mundo así se acaba.
Unos ojos cerrados,
sangre seca en la cara,
no más mañanas juntos
perreando en la cama.
Muchos años después
aún recuerda aquella blanca mortaja,
de la que es una copia
la que la luz le tapa.

Llevas en ti la muerte
y un recuerdo en el alma.
El dolor es más fuerte,
sientes como te abraza,
casi te reconforta
en esta hora amarga.
Si tus hijos vivieran...
los sientes a tu espalda,
pronto serán reales;
muerte en vida tornada.
Hoy tiemblan los maestros
que a las cinco aguardan
a los que recogen
esta preciosa carga.
¿Alguno no vendrá?
No aguantan las miradas
que los chavales serios
asustados les lanzan.

La estación está cerca,
los pasos no engañan.
Primaveral calor
de la luz en la cara;
fúnebre negra máscara.
Color de la mañana,
que tras ella se oculta,
ven a mi y me regalas
tan solo dos minutos
para ver la muchacha,
perfume penetrante,
que tan suave me habla.

¡Oh, tristes odios imperecederos!

(Foto de Manu Arenas)

domingo, 27 de enero de 2013

Mediterráneo


Aire y mar, la tierra y la luz fulgieron;
temprana la aurora, rosado el cielo;
la costa adivinan allende el velo.
Tras la blanca niebla la playa oyeron
quienes a las negras olas temieron.
En la noche oscura, de casa anhelo;
del amado al bien, preparado el celo.
De Troya vencedores son, volvieron
y polis erigieron. Tierra recia,
abierta a quienes aman la esperanza.
Sitio no tienen para gente necia,
todos dioses forjados con templanza
en la antigua cuna de Europa, en Grecia,
olvidada madre, nuestra añoranza.


La foto está hecha por Blanca Vilà


viernes, 30 de noviembre de 2012

Un ojo azul


Un ojo azul,
uno tan solo,
perdido su hermano,
reventado en la noche.
Noche de carreras y de gritos,
noche.
Se levantan los brazos en las calles
como hierba bajo el viento y la lluvia,
se levantan.
Se alzan del suelo
y desafían
la oscuridad.
Busca lo negro el azul
de un ojo hermoso
que en vientre obrero
el amor conformó.
Que en barrio obrero creció
y en tardes de primavera
de esperanza se llenó.
Ojo que leyó y estudió,
amó y guiñó.
Ojo que aprendió y luchó;
aquella noche
por última vez miró.
Del asfalto nacen las garras
que roban los ojos a las muchachas,
llenan de lágrimas los corazones.
De la ciudad surgen los gritos
que agrisan nuestras voces y las callan.
De los coches salen monstruos feroces
que rompen, pegan, engañan y matan.
La ciudad ha callado
y un ojo solo aguarda
que vuelva su hermano,
perdido en la oscuridad.
No, ojo hermoso,
tu hermano no volverá.
Tú solo has de mirar,
tú solo has de gritar,
tú solo has de acusar,
tú solo has de mirar;
tú solo nos has de guiar.
Tú solo, tú;
Tú serás fanal, tú serás altar,
tú serás signo y señal
tú serás quien ha de despertar
a tantos que duermen y consienten
a tantos que aún no saben
que tenemos que gritar
y que jamás, jamás
se ha de olvidar.



domingo, 18 de noviembre de 2012

Homenaje (revisado)


Chirrían los cuchillos de acerados reflejos
en la noche esmeralda del inicial encuentro,
cuando los peregrinos buscan del otro el centro.
¡Ah, sutiles espejos!

Se levantan las olas blancas frente a la playa
de luz centelleante sobre humanos escudos.
Hermosos son los pechos, sexo y sexo desnudos.
La marceleste raya.

Del barro y de la tierra se nutre el alfarero.
Ya le cansa el oficio por los dioses impuesto
y quisiera gritar, proferir un denuesto;
y se lamenta, pero;

si un pétalo pudiera con la yema del dedo,
en la hora temprana, bajo la luz azul
romper con suavidad para abrir el baúl
que guarda el aire quedo.

Se dejaría descansar en paz.




Inspirado por una serie publicada en su día por Rosa Niña Guerrera en Youtube (http://www.youtube.com/user/roma77amor).

jueves, 18 de octubre de 2012

Solo


Solo.
Piedra que late,
dentro, entre la carne;
alguien la puso
en el centro del pecho;
brillante y dura,
sin mácula de sangre,
sin.
Piedra lisa y pulida,
redondeada.
No tiene ángulos,
no tiene aristas
la piedra.
Vísceras, órganos;
lanzan su caña
a la tarde y su luz;
a la tarde.
Bombea sangre
la piedra pura
en lo oscuro del pecho.
Son los deseos huéspedes,
se estrecha la garganta,
se cierra el puño,
se concentra y se suelta,
el ojo y el cabello,
el lazo de seda,
el rostro hermoso,
la mirada,
el golpe,
...
Quiere sentir el flujo,
las cosas bellas,
el aire, el sol.
En lo alto del sauce
contempla el valle;
es jilguero y gorrión,
serpiente y musgo;
río que llena
de rumores el aire
mientras el viento agita
copas de árboles.
Llega la noche
al bosque oscuro.
Arriba el viento,
mueve los matorrales,
bulle la carne,
el helecho en los labios,
copa de lluvia
entre el verde y el negro.
Es todo lo que fue,
que podría haber sido.
Es todo
lo que se imagina.
En la tarde eterna.
suave el dolor
que penetra
la piedra.
Amor,
nada,
y.

martes, 24 de julio de 2012

Deshacer y ser


Si te pudieras deshacer y ser
¿acaso habría una mayor dicha?
Es el mundo ataúd de la desdicha
que ya te asola antes de nacer,
cuando te destinaron a yacer
lejos del negro reino de la bicha;
condenado a ser una mera ficha,
pero capaz de todo comprender.
El silencio se extiende en el vacío,
parpadean estrellas solitarias.
En la noche creciente, nada mío.
Mira estas llanuras esteparias
por tu ausencia anegadas, por el frío.
Abandonadas ruinas milenarias.


lunes, 16 de julio de 2012

Mar endins

Comparto aquí un canto al mar que hemos escrito entre Montse López y yo mismo. Ella lo inició y entre los dos lo hemos continuado.

Les onades us faran somiar.
Mar endins l'escuma us envoltarà
i sereu lliures, sereu aigua,
sereu hostes de l'eternitat.

Entreu, transformeu-vos.
Els peixos us guiaran per l'univers blau
i us portaran lluny de la realitat
on els rajos de sol us proteggiran.

Somnieu amb un mar sense final.
Arriba la foscor, milers d'estels.
Les ones són llençols, la mar bressol,
ja li ha nascut a l'ànima un nou cor.

Un dia memorable ha passat,
ha nascut un dofí austral,
que sinuosament segueix hipnotitzat
els moviments de qui vida li ha donat.

Ja torneu del món original;
ni peixos ni onades ni blaus corals.
A la cervesa groga blanca escuma.
Estic a la ciutat i veig la pluja
caure, la grisor del cel i la gent.
Sé que tornaré a la mar, al final.

Y la versión en castellano...

Vendrán sueños de las olas,
te envolverá la espuma en el mar,

allí seréis libres, seréis agua,
huéspedes de eternidad.

Entrad y convertíos,
los peces os guiarán a través del coral
más allá de la realidad,
al lugar en que el sol os protegerá.

Soñad con un mar sin final.
Llegan la noche y las estrellas.
Son las olas lecho, cuna la mar.
Del alma nace corazón carnal.

Acaba el día. Recordarás
que hoy ha nacido un delfín austral
y que sus ojos la senda admiran
de quien vida le acaba de dar.

Ya volvemos al mundo original.
Ni peces ni olas ni azul coral.
Espuma en la cerveza me hace recordar.
Cae la lluvia sobre la ciudad.
Cielo gris que se apaga.
Se que volveré a la mar.
Al final.

jueves, 5 de julio de 2012

Junto al mar


(Edward Gordon, "Wind From the Sea")


Las personas acomodadas descansan a la orilla del mar,
toman cócteles con vistas a la arena, a los espejos azules,
el sol no les broncea bajo sombrillas cimbreantes.
Gafas de sol y ropas de lino sobre cuerpos sanos, delgados;
las manos juegan con copas delicadas y los labios definen
el contorno inmaculado de ambrosías sutiles, exquisitas.
La tarde perfecta se suspende durante instantes eternos;
los cuerpos tiemblan en la brisa que entra por la ventana abierta,
espaldas y pechos yacen sobre sábanas blanqueadas,
en habitaciones de cortinas mecidas por el aire limpio
que sopla venturoso desde las aguas rielantes del océano.

Es el océano negro cuando llega la noche,
las estrellas lejanas tililan como esperanzas.
Angustia la vigilia por el sol de la mañana.
Aspiramos con fuerza el aire en busca del olor
de jazmines y de galanes; de sal y de hierba; los olores.
La fiesta ha concluido y un cuerpo agotado yace
sudoroso entre sábanas frías junto a la ventana abierta.
Se agita mojado al son de los cristales movidos por el viento.
El gusano ya ha comenzado a trazar su camino serpenteante;
desde la punta del pie, liada entre arrugas creadas en sueños,
por el centro de la pierna retorcida, acalambrada, atrapada;
a través de la ingle exangue, abandonada; hasta la cabeza.

El cuerpo se vuelve fardo y montura
cuando la nada envuelve el corazón
que late perdida ya la razón
en medio de la noche más oscura.
Quien aguarda la cita que más dura
enloquece al oír una canción,
se estremece con la carnal pasión,
sufre al verse al final de su andadura.
Tendido en el lecho pasan las horas
lentas, dolorosas; plomo en las sienes.
Aguarda las mañanas cegadoras;
cuenta lo que has ganado, lo que tienes.
El día no temas; las turbadoras
presencias te dicen: "ahora vienes".

Fluyen los recuerdos que en ti retienes:
reloj azul de incomprensibles horas,
leves sonrisas estremecedoras,
lluvia en la carretera de Cancienes,
autobús y paisaje; te entretienes.
Camino entre sombras retadoras,
las manos blancas, tranquilizadoras,
mecen y mecen primeros vaivenes.
Sueños que abandonan el corazón,
cruzan veloces la empapada frente
y dejan entre seda y algodón
al glorioso y putrefacto durmiente.
Penetra la brisa por el balcón
y posa sus manos en el muriente.

El primer rayo de la mañana, rojo, no es aún suficiente;
solamente cuando el sol luce en el cielo y el agua brilla
se levanta el hombre acomodado de su letargo.
La brisa del mar trae perfumes salados y frescos,
el zumo está junto a su mano y un cuerpo suave a su lado.
Ha despertado.



sábado, 23 de junio de 2012

Amanecer (revisado)


Un manto negro pálido, rosado
en azul se transforma poco a poco.
Gotas de rocío en el pelo toco,
penetra un gemido purificado,
de los labios el hueco ya cerrado.
Son dioses antiguos los que yo invoco,
son males eternos los que revoco
en el aire puro transfigurado.
Que este primer rayo en la mañana
selle el sacramento de nuestro amor.
Que la claridad sea luz que sana
de olvidos y reproches el ardor
y que al saber la oscuridad cercana
la esperemos juntos y sin temor.

Esto, que intentaba ser un soneto, tiene ya un tiempo. He vuelto a él y cambiado un verso. Creo que así está mejor; pero nunca se sabe

viernes, 20 de abril de 2012

Un poema es


Es un poema cosa sin substancia;
unas pocas docenas de palabras
que, encima, lo mejor es que no digan
nada.
Es trivial el poema, un acertijo;
un juego, un pasatiempo divertido
que sin embargo se espera que tenga
sentido.
No es alegre ni triste ni siquiera
bello el poema, solo es aire y ruido
aunque a veces también es lecho adúltero,
procaz
donde se juntan lejos de los otros
algunos que piensan, creen y sienten.
Algunos que piensan, creen y sienten
que,
muertos los dioses tranquilizadores,
son aún sus despojos enterrados
puerta que abre agujero de gusano,
diamante.
Es un poema el féretro y la puerta
a mundos tenebrosos, verdaderos;
a bosques frondosos, oscuros, húmedos
y cálidos.
Es ciudad serena nuestro poema
donde robamos horas a minutos,
donde quitamos vidas a la muerte
y lloramos
y reímos
en nuestra compartida soledad.


lunes, 16 de abril de 2012

Elefantes


Lentos elefantes de trompas estruendosas,
perversos caprichos de tristes indolentes.
Viajar acariciando madera y metal;
esperar sin gozar de la brisa y la luz,
incapaz de sentir la mano de los dioses
sobre campos tranquilos, bellos y serenos.
La santa hermandad de los que viven rechazas
para hundir tus manos y corazón en muerte
caprichosa, inútil, vacía y sin sentido.
Muerte busca muerte en las sabanas de África.
Vida aguarda humilde el rosa de la mañana.


viernes, 23 de marzo de 2012

Melancolía

En un instante,
no sabes bien por qué,
el mundo es otro.
Te toca lo inefable.
Ves las cosas que son.
Pasan campos nevados
que ya no pisarás.
Inútiles se agitan
rostros y pechos
en los que tu cabeza
ya no descansará.
Ansías una mano,
una caricia,
el calor de un abrazo,
la noche, la mañana,
atardecer.
Ansías cosas
que no serán
y sin embargo
una gran paz
te rodea y conforta.
Todo lo que es
puede ser observado,
Todo lo que hay
está esperando.
Solo pudes mirar,
pero no importa ya.
Casi todo ha concluido
y así ha de ser
en el preludio
al no ser.
Pero no aún,
que cristalina
la vida fulge
hermosa y deseable,
con un brillo postrero
violeta y lento.
Justo en el límite
todo lo ves.
Por un momento
sabes qué es
no ser.








domingo, 19 de febrero de 2012

El final

Húmedos los labios,
brillo en los ojos.
Leve aleteo al respirar.
Piel y carne en su lugar,
vientre y garganta,
manos, y pies para caminar.
Esfuerzos y saberes,
recuerdos tristes y bellos
que ahora torna a invocar,
frágiles vínculos
que está a punto de desligar.
Abandono y frialdad.
Búsqueda de una presencia.
El amor total
¿dónde estará?
Unos pasos más.
Aún siente el corazón palpitar,
el frío en el rostro,
el reflejo en sus ojos
de la gris inmensidad.
En unos instantes,
todo desaparecerá.
Tiemblan las piernas,
no puede vacilar.
El orgullo, lo último que morirá;
una postrera mirada,
y la oscuridad.
Un aleteo, un sonido
en el mundo que seguirá.
Un escalofrío al imaginar
el filo de acero bajando,
el final.

Esta es la primera entrada de este blog y también una de las primeras de "El jardín de las hipótesis inconclusas". He cambiado tan solo un par de cosillas respecto a aquélla.



martes, 14 de febrero de 2012

Otros dioses

Ya son ancianos
quienes fueron engendrados
entre paracaídas,
en noches luminosas,
en tierras lejanas.
Son los dioses humanos;
pero más hermosos, honestos, sanos.
Si mueren, se les recuerda;
ninguna palabra en ellos es vana.
No hay dudas ni errores;
un devenir perfecto, inmaculado.
No son los dioses
espíritus solitarios,
siempre están en el centro
de mil miradas.
La luz restalla en sus rostros hermosos,
sol y lluvia respetan
el momento en que su boca
besa de otro dios sus bellos labios.
Son los dioses crueles y generosos,
su camino no se tuerce,
derriba los obstáculos,
aplasta a quien se opone.
No son misericordiosos los dioses,
matan y mueren,
mueren y matan.
Son dioses de la guerra,
dioses que engendran,
dioses que aman,
dioses que viven,
dioses que matan,
dioses que mueren.
Habitan en el tiempo,
como nosotros.
No son eternos,
como nosotros no somos.
Son como somos,
pero no existen,
como nosotros.





martes, 31 de enero de 2012

Madrid


Es gris Madrid,
de un gris funcionario,
de un gris gabardina sin lluvia,
de un gris cabizbajo, humillado.
El gris de Madrid tiñe las calles
y los árboles, y los parques.
Madrid es una ciudad vencida,
enterrada en el aire gris,
polvo sobre una tumba en el desierto
castellano.
Es Madrid una ciudad triste,
en el centro de la nada.
Es Madrid una ciudad que sufre
en calles que van
del palacio a la chabola
por la puerta, la cuesta, la plaza cerrada.
Es Madrid ciudad de penitentes,
de peregrinos circulares,
de aspirantes noqueados.
Es Madrid ciudad de muerte,
ensangrentada,
despojos y poderosos.
Es Madrid ciudad terrible
en la que ríen quienes mueren
o matan o hieren.
Es Madrid ciudad cerrada, alejada;
ciudad sin campo, sin verde;
ciudad criada que se ve señora.
Es Madrid ciudad hermana,
espejo de tantos que somos
sin saberlo
vencidos y enterrados,
tristes derrotados
encerrados en ciudades grises,
centros desde los que contemplamos
nuestra inmensa nada.


domingo, 4 de diciembre de 2011

Amarillo


Te derramas ingenuamente sobre el asfalto
entre las sombras de luces tenues,
tu borde redondeado por el amarillo
de las farolas y de las cuevas en que habitan
los otros.
Amarillean las riberas escarpadas
de hogares inaccesibles.
Caminar por lo profundo en la ciudad inabarcable
y diluïrse.
No hay viento que arrastre los fragmentos de un yo desnudo.
Se funden las aristas y se mezclan las formas;
dejarás que el aire sólido penetre tu inexistencia
al igual que la luz atraviesa el cristal.
Eres solo una cifra en una matriz inabarcable,
un número que nadie conoce, que no existe;
el número secreto, sagrado.
El flujo de lo que es agota tu inteligencia;
armonías inescrutables, bailes inconsecuentes.
Sabes que alguien lo entiende,
que alguien comprende;
el que deshace imágenes, quizás.
Por desgracia, las imágenes quieren ser.
Te fundes con las gentes y con los edificios,
amarillean las riberas escarpadas
y te diluyes, casi hasta desaparecer.








sábado, 26 de noviembre de 2011

Abismos


Más allá de la piel se abren abismos
donde se mezclan lo tuyo y lo mío,
lo que se ha imaginado y lo vivido;
la fuente secreta de la que nace
un solo instante,
la eternidad.