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Libre

lunes, 27 de diciembre de 2010

Junto al mar

Las personas acomodadas descansan a la orilla del mar,
toman cócteles con vistas a la arena, a los espejos azules;
y el sol no les broncea bajo sombrillas cimbreantes.
Gafas de sol y ropas de lino sobre cuerpos sanos, delgados;
las manos juegan con copas delicadas y los labios definen
el contorno inmaculado de ambrosías sutiles, exquisitas.
La tarde perfecta se suspende durante instantes eternos;
los cuerpos tiemblan en la brisa que entra por la ventana abierta,
espaldas y pechos yacen sobre sábanas blanqueadas,
en habitaciones de cortinas mecidas por el aire limpio
que sopla venturoso desde las aguas rielantes del océano.

Es el océano negro cuando llega la noche,
las estrellas lejanas tililan como esperanzas.
Angustia la vigilia por el sol de la mañana.
Aspiramos con fuerza el aire en busca del olor
de jazmines y de galanes; de sal y de hierba; los olores.
La fiesta ha concluido y un cuerpo agotado yace
sudoroso entre sábanas frías junto a la ventana abierta.
Cimbrea mojado al son de los cristales movidos por el viento.
El gusano ya ha comenzado a trazar su camino serpenteante;
desde la punta del pie, liada entre arrugas creadas en sueños,
por el centro de la pierna retorcida, acalambrada, atrapada;
a través de la ingle exangue, abandonada; hasta la cabeza.

El cuerpo se vuelve fardo y montura
cuando la nada envuelve el corazón
que late perdida ya la razón
en medio de la noche más oscura.
Quien aguarda la cita que más dura
enloquece al oír una canción,
se estremece con la carnal pasión,
sufre al verse al final de su andadura.
Tendido en el lecho pasan las horas
lentas, dolorosas; plomo en las sienes.
Aguarda las mañanas cegadoras;
cuenta lo que has ganado, lo que tienes.
El día no temas; las turbadoras
presencias te dicen: "ahora vienes".

El primer rayo de la mañana, rojo, no es aún suficiente;
solamente cuando el sol luce en el cielo y el agua brilla
se levanta el hombre acomodado de su letargo.
La brisa del mar trae perfumes salados y frescos,
el zumo está junto a su mano y un cuerpo suave a su lado.
Ha despertado.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Hueso y estrella

Esto ya lo publiqué hace unos meses en "El jardín de las hipótesis inconclusas".
Hoy me lo ha recordado un comentario en el blog de Eva María Velázquez, en la entrada "Andalucía, paraíso fiscal".

Mide el hueso y apunta.
Libreta y bata, blancas y ceras.
Luz clara de la tarde
en las estancias quedas.
Polvo bajo las uñas,
amarillo en el cielo;
se vacían las cuencas;
el tiempo corre en relojes de arena.
Hace su tarea el gusano,
deshaciendo la carne en la tierra.
Arriba pican terrones
y hablan de la guerra.
Mañana gris, aire de la sierra.
El alba ha visto
mujeres llorando
monte arriba, en el bosque,
cerca del santo.
Barro húmedo y negro
sobre corazones tibios.
Los últimos latidos
los dieron bajo tierra.
En la noche tiemblan,
buscan los ojos una esperanza,
baten los corazones,
aguantan las tibias
el peso de la carne
que aventuran ya muerta.
Repara en que en el hueso se ha prendido
la punta de una estrella.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Academia

Frío y tristeza en la ciudad lejana.
Caminos retorcidos en un mapa
dibujado con calma, capa a capa.
Acostumbrarse a ver por la ventana
cómo pasa la dicha más cercana;
sentir que el corazón todo lo tapa;
asumir que el orgullo ya te atrapa.
Viajas hasta las fuentes en que mana
ciencia, prestigio, gloria, plata, honor.
Llegas y solo encuentras a un extraño
reducido a gozar con el calor
de estufas encendidas todo el año,
de vacuas referencias sin sabor.
Ecos suaves, tranquilidad de antaño.

martes, 7 de diciembre de 2010

Versiones de dos poemas de Emily Dickinson


Me atrae la tarea de ofrecer versiones en mi propia lengua de poemas escritos en otras. No intento hacer traducciones (aunque la etiqueta elegida para estas entradas sea, precisamente, la de "traducciones"), sino versiones que equilibren el contenido y el ritmo del original. Aquí ofrezco dos versiones de poemas de Emily Dickinson. Los poemas han sido tomados de wikisource y de la página "American Poems".



Poem 745

Renunciation - is a piercing Virtue-
The letting go
A Presence - for an Expectation-
Not now-
The putting out of Eyes-
Just Sunrise-
Lest Day-
Day's Great Progenitor-
Outvie
Renunciation - is the Choosing
Against itself-
Itself to justify
Unto inself-
When larger function-
Make that appear-
Smaller - that Covered Vision - Here-

La renuncia - Virtud que penetra-
Dejar ir
lo que se siente - por lo que se espera-
Ahora no-
Apartar los ojos-
Al amanecer-
Para que el Día-
El Gran Progenitor del Día-
No prevalezca
Renunciar - es Elegir
Contra uno mismo-
Para justificarse a si mismo-
Ante uno mismo-
Si el trabajo es mayor
Hará que parezca
Menor - la Oculta Visión- Aquí-

Poem 1451

Whoever disenchants
A single Human soul
By failure of irreverence
Is guilty of the whole.

As guileless as a Bird
As graphic as a star
Till de suggestion sinister
Things are not what they are --

Aquel que por error o irreverencia
En tan solo un espíritu humano
Arrancara el encanto y la inocencia
De todo culpable sera.

Tan artificioso como un pájaro
Y tan gráfico como una estrella
Hasta la siniestra sugestión
Las cosas no son lo que son-

La idea de ocuparme de estos poemas se me ocurrió leyendo las entradas que dedicó a ellos Lisi Prada en su blog. Allí como comentarios míos están ya colgadas versiones anteriores de estas "traducciones".

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Todos nosotros

Esto lo escribí hace un tiempo. Hace poco lo he retocado. Aquí está la nueva versión.

Se arreciman encogollados sobre ocres barras de hierro
y gritarían su tristeza al viento
si éste aún soplara entre las basuras.
Un cielo oscuro contra el mar inmóvil.
Las noches sin luna todo lo engullen.
Vomitan su negro sobre farolas de luces amarillas,
sobre ciudades de alquitrán y cemento.
El mundo se rasca los piojos apelotonados en su cabeza,
como manadas de cebras
huyendo de uñas grasientas.
Crecieron, se multiplicaron y movieron,
llegaban hasta el mar y se preguntaban
¿no hay más? y allí se amontonaban.
Perdieron el recuerdo del calor de los bosques,
el sabor de la sangre en las manzanas.
Olvidaron el crepúsculo en las tendidas praderas,
el aire en el rostro, el cielo sobre la cabeza.
Escaleras estrechas, letras en los ascensores.
"Sí cabemos, nos apretamos".
Intimidad sobre el linóleo despegado;
cebolla, brillantina y heces;
ojos húmedos, furtivos, indiferentes;
cáscaras que se repelen.
Chabolas con suelo de tierra preceden a las paredes de doble papel,
las ratas quedan atrás y debajo;
resbalan en pulidas tuberías de acero
que llevan el gas a quienes viven encogollados sobre ocres barras de hierro
y mueren en la noche de llamas y explosiones,
igual que poemas inacabados.

En días muy tristes y, por desgracia, casi indiferentes.